Al comprar un coche nuevo, la intención de muchos conductores es que dure el máximo de años posible. No es difícil que nuestro coche supere la barrera de los 10 años, pero todo dependerá de los kilómetros que hagamos, y, sobre todo, de su cuidado.

Muchos usuarios ya saben que el mantenimiento es clave para un estado óptimo del vehículo, pero lo que podemos hacer nosotros va mucho más allá de frecuentar constantemente el taller. Aunque el mecánico nos haya dicho que nuestro vehículo esté en buen estado, es importante adoptar conductas responsables al volante para que la salud de nuestro coche no se vea perjudicada. Esto significa que un buen cuidado también pasa por nuestros hábitos de conducción.

Estos son algunos consejos clave que debemos tener en cuenta para que nuestro coche nos dure muchos años.

1. Ten mucha paciencia (y no vayas con prisas)

El primer conejo para que nuestro coche responda durante muchos años es cargarnos de paciencia. Te explicamos: un vehículo puede compararse con el cuerpo de una persona. Cuando vamos a hacer deporte, solemos calentar los músculos antes de ponernos manos a la obra para evitar lesiones. Con el coche pasa igual: si forzamos el vehículo en frío, las piezas se van a ver perjudicadas por tener que rendir a un ritmo para el que no están preparadas.

2. No te despistes con el mantenimiento

Mantener un vehículo no es barato, pero tampoco es fácil si no conocemos cuáles son los elementos que debemos tener en cuenta para que todo vaya rodado, es decir, las piezas a las que hay que seguirles un mantenimiento.

El truco para ahorrar sería frecuentar mucho el taller. Aunque sea una contradicción, lo cierto es que es mejor prevenir que curar. Te va a costar mucho menos una factura de mantenimiento y revisión, que el cambio de una correa de distribución rota, por ejemplo, una de las facturas más caras de cualquier taller.

3. Conserva su belleza

Aunque se diga que la belleza está en el interior, a muchos conductores también les interesa que su vehículo mantenga un aspecto bonito.

Por suerte, este hecho depende, en gran medida, de nosotros mismos. Así que para conseguirlo, solo es necesaria un poco de fuerza de voluntad. Primero, límpialo por fuera y por dentro siempre que puedas para que mantenga un aspecto fresco.

Segundo: condúcelo con responsabilidad. No te arriesgues con pasos muy estrechos, o no te metas en situaciones que puedan acabar afectando la carrocería.

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